¿CON LAS TIC SE APRENDE MÁS?
Me declaro fiel seguidora y admiradora del Maestro Juan José de Haro, ilustre profesor y autor de bibliografía especializada en TIC’s con un gran enfoque de éstas en la educación.
Ahora que he tenido la
oportunidad de impartir la materia de
TIC’s en la Educación y adentrándome en las variadas herramientas didácticas
que existen en internet , concuerdo con
el Maestro de Haro en los múltiples beneficios que podemos obtener en el
proceso de enseñanza- aprendizaje apoyándonos con las TIC’s. Hoy en día es importante desarrollar
habilidades y competencias de orden superior en los aprendices, en un mundo
saturado de información. El análisis,
síntesis, AUTOGESTION
(autoformación, aprender a aprender,
aprender a conocer, etc.) son algunas capacidades
que bien, con la ayuda de las TIC’s y una planeación pedagógica, se pueden
reforzar.
Recientemente ingresé al blog de
su autoría EDUCATIVA y encontré el siguiente artículo que me permito
compartirles; en mi opinión, encuentro una magnifica justificación reflexiva
del uso de las TIC’s en el ámbito educativo, no como un concepto de moda sino
como una necesidad ante las nuevas formas de comunicación, transmitir y crear
conocimiento.
¿CON LAS TIC SE APRENDE MÁS?
Autor: Juan José de Haro.
Más de una vez he oído esta
pregunta, lanzada muchas veces como un reto por aquellos que no acaban de ver
en las TIC más que una moda pasajera o un juego y para los que la educación
tradicional es el único modo correcto de enseñar.
Interrogar sobre algo así es
similar a preguntar si con airbag en el coche se llega antes al destino, si una
lámpara de bajo consumo alumbra más que una tradicional o si una carta llegará
mejor a su destinatario según si usamos papel reciclado o no. Las respuestas a
estas preguntas podrán ser sí, no o depende, pero todas tienen algo en común
con nuestra pregunta sobre las TIC y es que la formulación es incorrecta y no
tienen demasiado sentido, más allá del puramente anecdótico.
Cuando hablamos de “aprender más” o de otras
expresiones equivalentes como “obtener mejores resultados” o “reducir el
fracaso escolar” en realidad ¿qué estamos diciendo exactamente? Los sistemas
actuales de evaluación y comprobación del conocimiento de los alumnos de la
educación pre-universitaria están basados casi exclusivamente en la resolución
de exámenes, que además, son en su inmensa mayoría de tipo memorístico y
algorítmico. Así pues, cuando alguien nos pregunta si con las TIC se aprende
más, en realidad la mayoría de las veces se está refiriendo de forma
inconsciente a si con las TIC se aprueba más y se obtiene una nota mayor en los
exámenes.
Tenemos que tener bien claro que
no debemos pensar en el sistema evaluativo imperante a día de hoy sino en el
verdadero sentido del aprendizaje, es decir, el entendimiento que nos permite
resolver problemas y las necesidades surgidas en el desarrollo de nuestra
labor. ¿Cuántos de nosotros aprobaríamos los exámenes de la universidad, de
bachillerato o de la ESO, incluso cuando las notas en el momento del examen
fuesen realmente brillantes? El hecho de no aprobar ahora estos exámenes
¿condiciona realmente nuestra aptitud para desarrollar el trabajo que cada uno
tiene en la actualidad? Aprender las cosas de memoria, incluso comprendiéndolas
bien en su momento, no asegura lo más mínimo que pasados 10 años seamos capaces
de reproducirlas. Sólo la necesidad y la experiencia nos convierte en
auténticos conocedores de la materia. Podemos asegurar, sin riesgo a
equivocarnos demasiado, que sólo los profesores de matemáticas y determinados
profesionales pueden recordar y aplicar correctamente la lista de funciones y
sus derivadas, aún cuando la mayoría de nosotros las estudió en algún momento
de su proceso educativo.
Así pues, debemos desviar el centro actual de la enseñanza, donde prima la acumulación de datos, hacia un nuevo centro donde se dé mayor importancia a la obtención, comprensión, interpretación y utilización de los mismos. En cierta ocasión preguntaron a Einstein: ¿Cuál es la velocidad del sonido?; a lo que respondió: No lo sé, procuro no cargar mi memoria con datos que puedo encontrar en cualquier manual, ya que el gran valor de la educación no consiste en atiborrarse de datos, sino en preparar al cerebro a pensar por su propia cuenta y así llegar a conocer algo que no figure en los libros (Wikiquote: Albert Einstein). Es necesario disminuir el volumen de datos que el alumno debe aprender, para poder incrementar su capacidad de obtención autónoma de esos mismos datos, de análisis y resolución de problemas por medio de esta información.
No hace falta decir que hasta
hace pocos años la información sólo podía conseguirse del profesor y algunos
libros, mientras que hoy en día podemos acceder directamente a expertos y a una
inmensa cantidad de información de muchas formas distintas. Todo ello gracias
al desarrollo de las telecomunicaciones, muy especialmente a través de
Internet. Y no, no es una moda pasajera, es una realidad tan importante como la
imprenta, la electricidad o el teléfono. Las telecomunicaciones han cambiado la
vida del hombre y no podemos permanecer ajenos en el mundo educativo. Así pues,
las Tecnologías de la Información y Comunicación inciden de forma directa en el
mundo educativo ya que el conocimiento se crea, se comparte y transmite a
través de las TIC. Algo deberá cambiar en la educación si han cambiado también
los canales de transmisión de la información.
La incorporación de las TIC a la educación es
una absoluta necesidad, no un mero adorno para pasar el rato. Los alumnos vivirán en un mundo donde lo
digital será fundamental para la vida diaria y su trabajo requerirá de
herramientas digitales, la mayoría todavía por inventar. Una persona corriente
deberá ser capaz de crear su curriculum vitae on-line, de ponerse en contacto
con los profesionales de su campo y mantener un relación continua con ellos,
colaborar con otros de forma remota, publicar información cuando le convenga,
obtenerla de las fuentes apropiadas cuando lo necesite (no necesariamente de
páginas web) o utilizar las nuevas herramientas que surgirán en el desempeño de
su trabajo.
De esta forma las TIC se presentan como las herramientas que el alumno debe conocer para poder aplicarlas posteriormente en su vida diaria y profesional, siendo especialmente importante la capacidad de aprender a utilizar las nuevas herramientas y sistemas que continuamente aparecen para dejar lugar a otras al cabo de un tiempo. Del mismo modo las TIC son el medio a través del cual se debe producir el cambio educativo del que se ha hablando antes.
Desgraciadamente el analfabeto digital no es capaz de apreciar con claridad algunos de estos conceptos y,
dado que su vida transcurre al margen de las redes de conocimiento y de
personas, piensa que todo sigue igual que hace algunos años, de forma que no ve
la importancia de las TIC más allá del procesador de texto, las páginas web, el
correo electrónico o el programa de gestión que utiliza en su puesto de
trabajo.
Actualmente están empezando a surgir dos tipos
de profesionales: los que viven interconectados entre ellos y para los cuales
el saber y el conocimiento es un fluir que se comparte y del cual se benefician
todos y otro grupo formado por los que viven aislados de las redes de
conocimiento y, por lo tanto, limitados al espacio físico y geográfico en el
que desarrollan su actividad. Para estos últimos el conocimiento y el saber es
algo que se acumula y se almacena, esta actitud viene determinada por la
dificultad que tienen para poder obtener dicha información, de forma que dan
más importancia al dato en sí que a la utilización del dato de forma
productiva.
Así pues, ¿con las TIC se aprende
más? Indudablemente, porque son el medio a través del cual el conocimiento se
crea, fluye y se obtiene. No es posible el auténtico conocimiento si intentamos
prescindir de las TIC. Pero si en realidad lo que nos estábamos preguntando es
¿con las TIC los alumnos aprueban más? La respuesta seguirá siendo, con el
sistema actual de evaluación: sí, no o
depende.